De la nada me puse nostálgica. Me empecé a acordar de los monitos que veía cuando era una querubina... ¡¡que tiempos aquellos!! me encantaba ver las carreras locas (con el Super Chatarra Station, el Super Ferrari Special, El Alambique Veloz... los hermnanos McCanna, Penélope Glamour, Pierre Nodoyuna y Patán); Los Pitufos, que nos me los perdía nunca; El Inspector Ardilla y su ayudante Morocco Topo; Toribio, y su amiga tortuga; La Tortuga Dartañán, y su amigo Dum-Dum; Scooby Doo; El Club Disney, donde daban Chip y Dale y un programa de un oso piloto, que no me acuerdo como se llama)... pero ahora enciendo la tele, y no queda nada de esos dibujos infantiles e inofensivos de antaño. Todo lo que veo ahora son bichos peléandose unos con otros el control de mundo; con esos ojos enormes y pelos de colores antinaturales; con poderes raros y mente psicópata. Eso es lo que ven nuestros "niños".
Es un fenómeno que vivimos por estos años, un periódo donde los niños no son niños, son robots controlados por la televisión.
Vaya una a pasarle una cuerda para saltar a una niñita, o un camioncito de madera a un niñito... "¡que esos no son divertidos!". Claro, porque son juguetes inocentes; carecen de lo "divertido", no tienen luces de colores ni misiles de plástico.Y no tienen comerciales en la tele.
Mi generación no se salvó de eso, aunque no sufrimos de una enagenante influencia televisiva tan fuerte como la que hay ahora. Por lo menos yo crecí como una niña inocente, como tenía que ser.Los niños eran inocentes; ahora sus sensibles mentecitas están siendo corrompidas: terrible, lo tengo que decir.
Pero la culpa no es de la tele en sí. ¿De quien es la culpa? de los adultos que ponen esas cosas en la tele, y de los papás que dejan que sus hijos vean esas series que NO son para niños, y que hacen que los niños encuentren malo ser inocentes como "niños chicos".
Pero no me voy a quedar de brazos cruzados. Cuando tenga hijos, los voy a criar "a la antigua", como niños. Que salgan a jugar, que usen la imaginación, que formen clubes secretos en el patio de la casa, que se ensucien jugando a los exploradores, ajenos al mundo "adulto", para que crezcan sin preocupaciones más grandes que jugar y comer galletas. Quiero que los niños vivan su niñez, no es bueno que se salten la etapa de inocencia. Cuando esos niños crecen, se convierten en adultos vacíos y amargados, que creen que la felicidad está en la vanalidad.
¿Dónde están los Papeluchos, los Tom Sawyer, las Mujercitas,Los Charlie Brown, los Toby y las pequeñas Lulú? Yo digo que están en stand by, esperando a que los revivamos. Perdimos varias generaciones, pero está en manos de los jóvenes padres del futuro revertir la situación.